Iquitos: destino para desconectar

Internarse en la espesura de la selva loretana. Paseos urbanos por la urbe para conocer el legado de una arquitectura heredada de la temporada del caucho. Acercarse con la vegetación y fauna de una intranquiliza naturaleza. Desconectarse de la rutina para reconectarse con lo nuevo y exhuberante, son las razones por las cuales pero de un viajante decidieron aventurarse a un destino amazónico que semeja de otro mundo: uno verde y vivo.

Semeja un sueño, mas ese paraíso frondoso sí existe y tiene nombre propio como cualquier hotel: La Reserva Nacional AllpahuayoMishana (Maynas, Loreto), un espacio de más de cincuenta y siete mil hectáreas dominado por varillaes, una flora singular que medra sobre la arena blanca.

Pasos firmes llevan a recorrer el área natural protegida que es resguardada por el Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP). Un espacio verde donde los caminos conducen a una aventura por el bosque, haciendo posible el avistamiento de más de quinientos especies exóticas aves, monos saltarines, vegetación medicinal aparte de oír las leyendas de los nativos que amenizan la marcha.

Ya en la urbe, sin dejar la resplandeciente selva loretana, es conveniente darse una vuelta por los monumentos arquitectónicos del puerto fluvial más grande del Perú. La dosis de cortesía recompensa con vistazos al ex- hotel Palace, el malecón Tarapacá frente al río Itaya y casonas adornadas de bellos azulejos.

Más eso no es todo. Todavía hay más por ver fuera de los latidos urbanos cerca de los hoteles en Iquitos, una urbe que va medrando en la mitad de la selva. Para hallarlo hay que partir por las aguas del río Amazonas, cuyas aguas marones se distinguen tras un espectáculo fluvial dejado por las aguas negras del río Itaya.

¿Qué ocurre? No crea que solo va a estar a bordo de este deslizador que lo lleva a descubrir la amazonía, más bien, atento a su alrededor que los delfines rosados (Iniageoffrensis) se descabullen de un lado a otro, tratando de escapar de los clicks de las cámaras. No obstante, estas criaturas de aguas dulces no están solas, a la inversa su hábitat asimismo es cobijo de otras especies como las pirañas de panza roja. Desatienda, una actividad de pesca recreacional nos deja observarlas de cerca sin molestarlas.

Río arriba, siempre y en toda circunstancia va a poder encontrarse con cobijes que refugian a animales silvestres, en su mayor parte salvados del comercio ilegal. Pilpintuwasi y el fundo Neyser son ciertas de estas opciones alternativas.

Loreto es un paraíso vivo y también inquieto, donde se impone el calor y la humedad. El motor se enciende… mejor volvamos a la lancha para continuar gozando y conociendo a través del río más largo del planeta. ¡Súbase a esta aventura!