Recorriendo Madrid

Capital de España desde 1931, Madrid logró diferenciarse del resto de las ciudades españolas gracias a una combinación entre demografía, polos económicos y usinas culturales que seducen a propios y extraños que llegan desde vuelos de todas partes del mundo.

Es cuando se habla de estas usinas generadoras de cultura que nos referimos a la innumerable cantidad de museos que aloja Madrid, como así también palacios, pinacotecas, iglesias, parques y jardines. Sin olvidar la clásica arquitectura que presenta el casco urbano cuyos orígenes se basan en estilos musulmanes.

La travesía cultural comenzará por el denominado triángulo del arte que abarca próximos entre sí al Museo del Prado, el Thyssen- Bornemisza y el museo Reina Sofía.

El Museo del Prado se caracteriza por tener una de las obras más ricas en pintura anterior al siglo XX, de origen española, italiana y flamenca; las Meninas y el Caballero de la noche son dos de los máximos exponentes.
Por su parte, el Museo Thyssen- Bornemisza es una de las mayores colecciones de arte privada del mundo cuyas piezas fueron adquiridas por el estado Español. En este caso, el abanico se extiende desde el Renacimiento hasta el siglo xx, siempre en orden cronológico.
Mientras que el Museo Reina Sofía abarca una temática contemporánea y netamente española, con Dalí, Miró y Picasso como principales protagonistas de cada uno de los rincones.

Otros de los museos que merecen la pena ser visitados son el Arqueológico Nacional, el de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el de América, en cuyo interior se encuentran restos de la América precolombina.

A la hora de visitar iglesias, la de San Nicolás de los Servitas es la más antigua que se conserva en pie con un campanario del siglo xvi. La de San Pedro Viejo la sigue en cuanto a antigüedad y se destaca por su elevada torre de ladrillos.

El Palacio Real Madrid, residencia de la familia real española, también se encuentra abierto al público a través de visitas guiadas y es uno de los edificios icónicos de Madrid.

De esta manera, la capital española expone sus argumentos culturales para que conocerla sea prácticamente una obligación para aquellos que desean empaparse de historias, hechos y leyendas de tierras desconocidas siempre con la posibilidad de conseguir alojamiento barato.

Aumentan los viajes a Europa gracias a la visa Schengen

Los viajes de ciudadanos del Perú al continente europeo aumentaron dramáticamente desde la exención de la visa Schengen para los habitantes de este país. Según el embajador Diego Mellado, el incremento en viajeros que buscan paquetes turísticos de Perú a Europa aumentó en un 30%.Este es el resultado de registros oficiales luego de un año de pactado el acuerdo por la visa, cuando Perú cumplió los requisitos demandados por la UE.

La visa Schengen es un acuerdo de la Unión Europea que permite a los ciudadanos de ciertos países seleccionados realizar viajes

a los territorios que la integran sin necesidad de solicitar una visa. Hasta comienzos del año anterior solamente Argentina, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela podían viajar de América Latina a Europa sin necesidad de tramitar una visa.

Desde el 15 de marzo del 2016, Perú ha ingresado a este sistema y la venta de paquetes turístico de Perú a Europa demuestra que la facilidad para poder ingresar al viejo continente tuvo un impacto muy fuerte para todos los ciudadanos que querían realizar viajes a Europa. Pero aún sin necesidad de contar con una visa, es importante recordar la obligatoriedad de contar con otros documentos al viajar al extranjero, como pasaporte vigente. alojamiento reservado, pasaje de regreso al país, disponibilidad de dinero para los viajes y seguro internacional vigente.

 

La turismofobia europea preocupa

Ocurre desde hace varios meses: los habitantes de ciudades como Venecia, Roma o París, comienzan a mostrar su descontento por el turismo “bajo costo” que inunda esos destinos. Ese modelo de turismo que prioriza la cantidad por la calidad es lo que provoca esa “turismofobia”.

Carteles diciendo “Turistas, regresen a casa, no destrocen nuestras vidas” muestran el descontento de habitantes que están cansados con el turismo que desborda sus barrios.

Tanto turismo provoca una disputa entre locales y turistas por los mismos espacios públicos: quienes viven allí dicen tener el derecho de disfrutar lo que les pertenece, mientras que los que llegan haciendo turismo, dicen que han pagado para poder disfrutar.

Existe un gran problema con las viviendas, por ejemplo, que a través de plataformas especiales se ponen a alquilar para el turismo internacional, provocando así el aumento de los alquileres y del metro cuadrado para los habitantes locales.

Varias ciudades han tenido que modificar sus costumbres, movimientos culturales y vida social, debido a la gran cantidad de turismo extranjero que reciben a diario.