Descubriendo Juliaca, “la ciudad de los vientos”

En pleno corazón de Puno, la capital del municipio de San Román es el mayor centro económico regional y una de las mejores zonas económicas de Perú. Además, cuenta con el aeropuerto de Puno adónde llega Latam, largas carreteras y líneas férreas que le dan accesibilidad y cercanía con la Laguna de Chacas, el Lago Titicaca y las ruinas de las Chullpas de Sillustani.

La Iglesia Matriz de Santa Catalina está en la Plaza de Armas con un estilo arquitectónico barroco indigenista. Permanece intacta desde 1649 por obra de los jesuitas. Tiene una sola torre de campanario construida con materias primas de Arequipa y actualmente cuidada por los franciscanos.

Otra Iglesia es la de La Merced, en el oeste de la Plaza Bolognesi del centro de la ciudad. Labrada en piedra caliza roja que le da su color característico y con una estructura propia de la era moderna,  también tiene un solo campanario con un reloj de cuatro caras circulares. Fue inaugurada en 1959 y su última refacción fue en 1995.

Las compras podés hacerlas en la Galería Las Calceteras: tres plantas del ala norte de la Plaza bolognesi. Es un centro comercial de artesanías y todo tipo de prendas tejidas o fabricadas con materia prima autóctona como llama, alpaca y vicuña.

En cuanto a la naturaleza, la Laguna de Chacas se encuentra a poco más de 10 kilómetros de Juliaca por lo que es una escapada ideal por la cercanía. Este espejo de agua se rodea por cerros, flora y fauna a lo largo de los seis kilómetros. Las islas de Uros, Taquila y Amantaní son otros puntos importantes para la naturaleza que podrás conocer gracias al enorme abanico de vuelos nacionales que acercan a este punto.

Juliaca también es tierra de fiestas, en especial el Carnaval de Juliaca. Es la mayor festividad de la ciudad y cuenta con amplia aceptación popular con una duración de casi un mes que transforman a Juliaca en la ciudad de los carnavales más grandes y largos de Perú.

Mientras que la Qashwa de San Sebastián es una danza colectiva andina que se da en la festividad del Carnaval Chico de San Sebastián. Se cree que esta danza surgió durante la época pre-inca, para celebrar la derrota de los Lupacas del sur por parte de los Collas.