El lado oculto de Perú: paraísos escondidos para que descubras

Lima es la vedette peruana elegida asiduamente por turistas de todo el globo. Sin embargo, detrás de la capital de Perú se esconde una enorme diversidad de paisajes, aventuras y rincones que pocos conocen.
A partir de esta nota te traemos los paraísos ocultos que vale la pena conocer.

El bosque de Canoncillo se ubica en el distrito de San José, en la provincia de Pacasmayo y a 120 kilómetros de Trujillo. Respirar aire puro es sencillo en las casi 1300 hectáreas de extensión de este parque que almacena bosques secos de algarrobos gigantes. Además, muchísima flora y fauna de todo tipo te espera para ser admirada.

El poblado de Circamarca mantiene en secreto a sus piscinas naturales delimitadas entre formaciones rocosas. Para llegar al lugar tienes que preguntar por Millpu, a casi cuatro horas de Ayacucho. Paraíso terrenal.

Circamarca

Similar suerte corre Pampachiri, un bosque de piedras cónicas que se amontonan en las sierras a 130 kilómetros de Andahuaylas. Llegar a este destino es sinónimo de trekking y aventura de montaña. Podés subir hasta la cima y observar a las numerosas piedras desde arriba.

Pampachiri

Pacasmayo es el lugar para relajarte en sus playas calmas y poco visitadas. A 108 kilómetros de Trujillo, podés disfrutar del atardecer caminando por el muelle, o bien admirar el amanecer y la puesta del sol.

Si buscas deportes de aventura y ecoturismo, el cañón de Autisha tiene todo para que desbordes de adrenalina. A casi cuatro horas partiendo desde Lima y bajando en el kilómetro 67 de la Carretera Central, en este cañón tenés las mejores vistas naturales al alcance. Trekking, salto bungee, rappel y canopy son algunas de las alternativas, aunque solo para los más valientes.
Cuatro kilómetros antes sobre la Carretera Central, podés tomar la salida para disfrutar del Caserío de Songos. Huarichori te espera con una caminata de nivel moderado, a través de escenarios hostiles con barro y agua. Atravesarás cascadas y caídas resbalosas para llegar hasta el final del recorrido: las pendientes resbaladizas te llevarán a máxima velocidad hacia abajo.

Las Reservas Naturales de Punta San Juan y San Fernando tienen escenarios inolvidables para que tomes las mejores fotos y capturas para el recuerdo. Picos marinos en medio del agua, prominentes animales marinos y aves inmensas decoran el panorama fantástico. Imperdible. Mientras que la Reserva de Tambopata tiene un escenario más selvático: predomina el ecosistema verde hasta llegar al Lago Sandoval. En el medio del trayecto te cruzas con guacamayos multicolores, monos aulladores y todo tipo de mamíferos e insectos.

Lago Sandoval